Inundaciones

Uno de los grandes daños asociados a los huracanes y a las tormentas tropicales es la cantidad masiva de lluvia vertida en poco tiempo que traen consigo.

 

Aunque el viento es la variable clásica de un huracán, los impactos asociados a la lluvia están siendo actualmente mayores para los ecosistemas costero-marinos y las sociedades humanas que los impactos asociados al viento.

 

En el Caribe, los daños por inundaciones están aumentando debido al incremento de las tormentas tropicales. Ello se debe, en gran parte, a que las tormentas tropicales avanzan cada vez más despacio, contienen más humedad y se forman más frecuentemente.

 

Desde la década de 1980, la región ha pasado de acumular 93 tormentas tropicales a 155 tormentas tropicales en la década de 2010. Lo que supone un 66% de incremento.
Las regiones más afectadas con las mayores frecuencias de impacto por huracanes son las islas Antillas, incluidas las Antillas Mayores y las Antillas Menores; seguidas por Yucatán, Honduras y Nicaragua.

Daños en manglar por vientos_Cozumel

Daños en un manglar por vientos fuertes consecuencia de una tormenta tropical. Isla Cozumel, México. Fuente: Jorge Herrera, CINVESTAV

El cambio climático y las inundaciones de los huracanes

 

El calentamiento global del planeta tiene tres efectos fundamentales sobre los huracanes, con consecuencias sobre la cantidad de lluvia que vierten a su paso:

 

1) incremento de la frecuencia de huracanes: los huracanes solo se forman si la temperatura del océano es igual o superior a 26.5°C. Cuanto más calor hay en la atmósfera, más se calienta el océano y más huracanes se forman.

 

2) incremento de la disponibilidad de humedad atmosférica: el calor planetario calienta la atmósfera. Una atmósfera más caliente retiene más humedad. Esto se traduce en mayor disponibilidad de lluvia asociada a los huracanes.

 

3) aumento del tiempo de residencia de los huracanes: por reducción de la velocidad de traslación del ojo del huracán.

Daños en bosques de manglares en Dzilam tras megahuracanes de 2017

Área de bosque de manglar dañada por inundaciones al finalizar la temporada de megahuracanes de 2017. Dzilam, Yucatán. Fuente: Jorge Herrera, CINVESTAV.

Un huracán es como un corcho que flota en un líquido, se traslada a la misma velocidad que el líquido que lo contiene. El calentamiento global ha afectado a los vientos alisios que desplazan el aire de oeste a este en la región tropical, desde el África occidental tropical (origen de todas las tormentas y huracanes del Caribe) hacia la cuenca del Atlántico Norte (Caribe, Mesoamérica, Golfo de México) que los recibe.

 

Al reducirse la velocidad de traslación de los huracanes (la del desplazamiento del ojo) nos encontramos con desplazamientos muy lentos (e.g. 7.5 km/hora el huracán Harvey sobre Texas en el 2017). Estas velocidades hacen que los huracanes y las tormentas tropicales permanezcan más tiempo en el mismo lugar y, por lo tanto, sometan los espacios afectados a cantidades extremas de lluvia.

Grafico anomalías de inundaciones

Distribución de las regiones más afectadas por inundaciones (gradiente azul) durante la temporada de huracanes de los años 2005 y 2017, particularmente activos en la región. Los colores azules representan inundaciones y los marrones sequías. Los valores mostrados son anomalías estandarizadas de precipitación en celdas de 50 km, para el periodo 1980-2019. Fuente: CORESCAM.

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